Poemas con S

1588

Sagitario

La constelación de Sagitario,
estrellas incomprensibles, cuadrante
ignoto para los legos en la ciencia
del mapa del cielo nocturno,
está hecha de seres que se juntan
a brillar entre sí, a las risas,
brasas bailando en los ojos,
en busca de la sabiduría
por caminos de tierra humorosa.
Solo es difícil para Sagitario
si los nativos de la casa
se olvidan de su fugacidad,
del necesario camino invisible
temprano de la mañana
o en las napas subterráneas
de la noche solitaria, el espacio.
No se encuentran agricultores
ni vigilantes de tal signo
sino payasos filósofos,
lingüistas del fuego del amor,
almas de la fiesta, veloces
espías de países extintos
que no cuentan sus secretos
sino que los convierten
en flores raras, en criaturas
mitológicas de trato sencillo.

.

Sur

Mitad menos poblada,
más continentes de agua
que de tierra, región por tanto
propicia para las pulsiones
inferiores al cinturón
del Ecuador, subconscientes,
también existe
pero con cruz verdadera,
menos siglos de catedrales,
una franja de buenos vinos
en el paralelo treinta y tres
y mate cebado de futuro,
tendido entre los sures
que están por encontrarse.

.

Sordo

Precisamente del oído
lindero a su mujer.

.

 

Sorete

Desígnase de tal suerte
a la persona desagradable,
poco dispuesta a ayudar,
inservible, rancia,
con la esperanza vana
que sea, amén de maloliente,
dispuesto por el saneamiento
que se encarga de criaturas
descartadas y sin brazos.

.

Soy

Soy el fruto del árbol
del pasado, hijo de las raíces
genealógicas y generacionales,
soy huraño, expansivo, preciso,
descuidado, soy lo que siempre
fui, lo que he ido siendo y haciendo,
soy lo que dicen que hago,
el hijo de dos veterinarios
cuyo signo es caballo,
soy uno que a veces se deplora
y otras veces ama a los otros,
alguien que solo conjuga el ser
en primera persona, con precaución,
soy pieza que se piensa
parte del rompecabezas,
uno que se rompe para hacerse,
soy el incalculable antepasado
de un viejo cuyas arrugas
habré cultivado, seré
mi más fiel descendiente.

.

Sosias

Soy igual a muchos.
Al doctor Amaral,
al novio de una belleza,
al amigo de otra,
a un Gerardo Nieto
más joven y desinflado,
a Pep Guardiola,
a Abel Pintos,
a Ignacio de Loyola,
a una homogeneidad
de pelados, ninguno
de ellos tan desconocido
como yo.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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