Poemas U, como Uruguay

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Uruguay

El río desconoce, rutinario,
la tierra que nombra y separa
de otra tierra igual, se trata
de un territorio de doce millones
de vacas, pocas cabezas
y majadas de mates.
Delta sin alas de muchos ríos
que desembocan en la yerba
lenta de dos imperios del pasado
y por estos días es un yuyo
que se vende como joya
de hojas y flores,
su brillo no es de industria
ni de comercio, es pago
de milagros laboriosos
pese a agnósticos y creyentes,
al río no le importa
el dandismo masoquista
que impone la búsqueda
de la infelicidad, la pobreza
por la pobreza, la humedad
con hongos de unos conceptos
provisorios para siempre,
existen, claro, las excepciones,
islas sacrificadas que hacen goles
de otro partido y nadie festeja,
el río es justo y sabio porque ignora
a los que lo desconocen
e igual les da, sin preguntar,
nombre y agua.

.

Uña

En el cielo, brillante,
amarilla, volando
como si fuera la uña
del guitarrero
que toca su canción
en los alambrados.

.

Último

Qué será lo último,
el gesto final, la gente
que esté en la casa
cuando yo me muera
tranquilo en un sillón,
de tardecita, con la paz
que hoy imagino.
Cuál será el último
libro que haya leído,
escrito o recordado,
qué será, quién será
que reciba los pensamientos
postreros, mis últimas
intenciones, la antorcha
que habré llevado,
tal vez bastante bien
porque en la imagen
siempre hay
un grupo de gente,
tal vez mi última familia,
los que nos quisimos.

.

Ufología

Los ojos puestos en el cielo
a ver si alguna estrella
resuelve moverse
contra las leyes de la física,
si un día baja de una nave
una gente diferente
con un mensaje de paz
y de esperanza,
de que el género humano
podrá salvarse algún día
de sus conductas suicidas
o si confirman
nuestros peores miedos,
tan parecidos a nosotros.

.

Utopía

En el monte, la utopía, calma,
escucha los discursos de los pájaros,
mira las columnas de árboles y palmas,
reposa manso en la fuente el cántaro.

No se pinta la utopía en las paredes,
no se siente en las palabras políticas
ni en las protestas, cosas veredes
que, mugrientas, se vestirán de míticas,

nos darán un puesto en el hormiguero,
se arruinarán, como toda idea,
en estertor de ladridos ovejeros.

En el arroyo interno, cada día,
abreva en sí misma y humea
en todos los lugares la utopía.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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