Cien agujeros de gusano, Gustavo Alzugaray

cien agujeros

Tarea: explique por qué tiene ese título.

Empecé a leer esta novela por puro camisetismo olimareño. Vi que el autor y yo compartimos el origen en el paralelo 33 y, además, había un comentario favorable de Gustavo Espinosa, actual tótem de las letras de Treinta y Tres, dapartamento que ha dado nombres como los de Obaldía, Julio C. Da Rosa, Serafín J. García o Rubén Lena. Alzugaray, que no puede tener un apellido más del pueblo, mentira que es vasco, vive actualmente en Bélgica y no tengo noticia de que haya publicado ficción con anterioridad en su cincuentena larga. Es de agradecer que lo haya hecho y esperemos que aproveche el impulso y lo siga haciendo.
El personaje a través de quien se cuenta la historia es un olimareño de los tantos que se van del pueblo a estudiar a la capital, en su caso en épocas políticas e ideológicas convulsas, dato generacional que con seguridad es extraído de la distante experiencia vital del autor, quien pertenece a la misma generación que Espinosa. El tipo, convocado por un amigo excéntrico llamado Bogdan, entra a trabajar a una atareada repartición de la Intendencia de Montevideo abocada a tareas vinculadas al nomenclátor capitalino. El problema, que desata una trama que coquetea con lo detectivesco, es que la directiva de una sociedad gardeliana rechaza que el nombre del Mago se cruce con el de un tal Canavessi que fue campeón olímpico en el 28. El tema está rodeado por un halo de misterio y hasta cierto conspirativismo pero la búsqueda de la verdad propicia el reencuentro con el amor del pasado, la remembranza de la amistad que hunde sus raíces en el pueblo o en los primeros tiempos montevideanos, los bares, algún “gran borracho”, París en 1928 y las alusiones a diversas manifestaciones artísticas, sobre todo musicales y literarias, con el tango ahí flotando.
La escritura es muy cuidada, seria cuando tiene que ser seria y coloquial y humorística en una cantidad considerable de momentos. El placer de la lectura se debe, en gran parte, a esta prosa trabajada y personal, con su punto de vista también particular. La trama, por su parte, está muy bien urdida, impulsa amena y nada livianamente a continuar leyendo y cuenta con una zancadilla magistral dispuesta con maestría. Es una gran novela que se merece muchos lectores. Olvídense de que soy del mismo pueblo, esta obra juega en la primera división a nivel nacional.

Edita Fin de Siglo, Montevideo, noviembre de 2019
En Maldonado se consigue en Papelería Sarandí. Imagino que Fin de Siglo distribuye a todo el país.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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