Poema de lunes de noche

Borrar de un plumazo
tres o cuatro grandes capitales europeas,
toda la red de aviones, los caminos rurales,
el camino hecho, el camino por hacer,
toda la casa que se iba afirmando,
lo comprado, lo visto, lo reído.

Apagar de la vista
toda la propia vida, amputarle
de súbito el corazón a las cosas,
extirparle la vida a la vida,
creer durante largos períodos
que el corazón del pasado no late
ni latió nunca.

Pensar como la cola
de la lagartija que se creía Borges
en el libro de Agualusa, confinado
claro está a la oscuridad de una caja
de zapatos que hierve al mínimo sol
y se congela en invierno.

Vivir a la intemperie
durante largo tiempo, salir
a pelear cuando un minuto antes
estaba en una plácida siesta,
remar en el desconcierto juntando
los objetos, los recuerdos y unos cubiertos,
asumir que el tsunami se llevó
la casa, el barrio, las calles, los años.

Caer en buena posición,
dar el salto en seguida, empezar
a construir de nuevo, con obsesión,
hacer de la pérdida ganancia
y seguir en carrera todo fracturado,
empezar a hacer goles brillantes,
hablar fluidamente con la prensa,
salir en las fotos sociales,
incluso de mirarlas con una sonrisa,
cometer errores nuevos
y buscar formas de emparcharlos.

Muchas cosas pueden pasar
pero no descartar el mapa de sombras,
de pus, de mierda mental, el tronco
torcido que uno es, el suelo distante
y omnipresente, de pocos nutrientes,
enfermos, la frialdad asumida
como un mecanismo para evitar
la autocombustión, no perder nunca,
y sobre todo en horas difíciles,
los fantasmas, las vacilaciones,
los miedos, las tradiciones que sangran
palpitantes, el silencio odioso,
la ironía con trayectoria de boomerang,
el espíritu de elefante en bazar.

La indisoluble capacidad
de poner las virtudes en la balanza
y que sean plumas livianas volándose,
el espejo que repite de nuevo
lo que ya repitió, la necesidad infinita
de alguna certeza que no sea
lo de siempre, el núcleo duro,
la incomodidad de ser una persona
de difícil o improbable solución,
la espera de la tormenta siguiente,
estar siempre sin defensas, sin ataque,
suspendido, apedreado desde adentro,
un desastre más allá de la fachada
de paja con pies de barro.

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Décimas sobre la victoria de Trump

Republican U.S. presidential candidate Donald Trump makes a face as he and his wife Melania and members of their family leave the stage at his caucus night rally in Des Moines

Tiene el cuatro de la muestra.

Ganó Trump las elecciones
de los Estados Unidos,
se oyen llantos doloridos
desde todas direcciones,
se enloquecen las acciones
de las bolsas por el mundo
después del triunfo rotundo
del magnate inmobiliario
a fuerza de talonario,
el batacazo es profundo.

Hombre blanco poderoso,
las mujeres le interesan
en concursos de belleza,
timbero calamitoso,
megaultraderechoso,
a fuerza de grito y billete
y una mente de retrete
que le drena por la jeta
se abrió el tipo una grieta
y su rumbo es el garete.

Es lógica que se impone
que un candidato “outsider”
atropelle a los “insiders”
valiéndose de sus millones,
entonces uno se pone
a pensar por qué ganó
un “animalito’e dió”
como otros en la historia,
que gira como una noria
de ley y de corrupción.

Clinton era resistida
por ser parte del sistema
y también por otros temas,
la señora fue vencida
por el verbo calmicida
del xenófobo mayor,
se dudaba si era peor
ella o el enfermo este
con su discurso de peste,
bestialmente transgresor.

Voz de miedo y retroceso
tiene el de pelo batido,
no argumentos: alaridos
que no pasan por los sesos,
y pertenece a un proceso
que se da a escala global,
es otra forma del mal
que permitimos que pase,
sin necesitar disfraces
arma su berenjenal.

Hay un montón de factores
para que gane esta gente
agresiva y prepotente,
tal vez los otros actores
no sean tanto mejores
y le allanen el camino
a los bruscos desatinos
de quien dice su “verdad”
aunque sea monstruosidad
e hipotequen el destino.

La historia es una carreta
que se sacude bastante
y se inclina, por instantes,
en dirección incorrecta,
no conoce formas rectas
porque el camino es de tierra
y cada tanto se entierra
en los pozos del descuido,
la ceguera o el olvido
que causaron tantas guerras.

Otros Trump ya han existido,
otros más van a ganar
y algún tiempo a gobernar
nuestros países sufridos,
que igual han sobrevivido
a presidencias flamígeras
que mataron los indígenas,
es igual a muchos otros
y él es uno de nosotros,
de ningún modo alienígena.

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Décimas por la muerte de Jorge Batlle

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¿Son mejores los que quedan?

Hoy se peló Jorge Batlle,
que un día fue presidente
por el voto de la gente,
y también por el detalle
de descender de los Batlle
que ya ejercieran el cargo
durante un envión muy largo
de la historia del país,
no me resulta feliz
su muerte y aquí descargo

unas cosas que pensé:
se sabe de su postura
adversa a la dictadura
según lo poco que sé,
aunque también escuché
de su infidencia cambiaria,
una duda pecuniaria
que fue su sombra feroz,
recuerdo su lengua veloz
y su yeta extraordinaria

con la aftosa y la Argentina,
ligó poco y habló mucho
y nos corrieron mil chuchos,
se nos clavaron espinas
y fue blanco de la inquina
de la crisis y el desastre
que lo aplastó cual un lastre,
acabó a los colorados
que quedaron desbandados,
y también hizo de sastre

para tomar las medidas
que pusieran a flotar
un naufragio en altamar,
el Frente le debe la vida
pues sin su suerte podrida
tal vez no habría ganado
y no habría gobernado
como lo ha venido haciendo,
cosa que según entiendo
reivindica al malogrado.

Fue conocido burrero,
la lengua la usó de fusta
cuando cantaba la justa
y marchó medio fulero
con quien fue su compañero
que una vez le arrancó un brazo
y después le dio un abrazo
en el traspaso de mando,
hoy están todos hablando
como aquí de varios trazos

de la historia de su vida,
lo aman y lo detestan
y algún comentario apesta
como babosas podridas
medio secas, malheridas.
A mí nunca me cayó mal
ni lo veo tan fatal,
aun más si se compara
con algunos que se paran
como si fueran la sal

de la vida y la moral
y son bastante incapaces,
ordinarios y mendaces,
y llevan en su morral
muchas cosas hechas mal.
Deben recordar ahora
el que insulta y el que llora
que somos todos hermanos,
inevitables hermanos
cuando nos llega la hora

y que fue su iniciativa,
buscá si no te acordás,
una apertura llamada
“Comisión para la paz.”

Nota del autor: Quien quiera discutir lo que digo, hágalo. Lo único que le pido es que sea en versos. Por una cuestión estética. 

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Décimas de Mujica y Topolansky y el cuadro censurado.

tupasbiblicos

Si hasta lindos los sacaron.

El Pepe Mujica y Lucía
censuraron la pintura
donde estaban sus figuras
y sus pieles se veían
desnudas de traperías,
posando de Eva y Adán
los dos viejitos están
junto a su perra Manuela,
desnudita la pilluela,
y de fondo un arrayán

con un nidito de hornero
y unos sutiles malvones
que sutilmente se ponen
para cubrir, muy certeros,
los colgantes y agujeros
del casal de senadores,
quienes se ven soñadores,
probablemente oníricos
e inocentemente bíblicos.
Pues sí, se los ve mejores.

Confieso que fui inocente
y al principio yo pensaba
que el artista alcahueteaba
a quien fuera presidente
y a su pareja vigente
pero la dulce Lucía
consideró “pajerías”
y no quiso verse “en bolas”
y también que  les embola
lo que el cuadro proponía.

Agregó que no le gusta,
con un tono de retrete,
que la “agarren pal chijete”.
A mí también me disgusta
y algunos días me asusta
que ellos sí puedan burlarse
y también considerarse
que lo que hacen es muy serio,
parece un doble criterio
bien propio de no mirarse.

La censura provocó
gran efecto desde ayer,
veo el cuadro por doquier,
el dibujo se extendió
como las cosas de un dios
que parece publicista
y protege a los artistas,
están los dos en la prensa,
los vio el fino, los vio el mersa,
no hay portada que no insista.

Por eso me gustaría
hacer mi humilde pedido:
ser payador perseguido
por el Pepe y por Lucía
y también la policía
así difundo mi obra,
que me proscriban las sobras,
los cuentos y los poemas,
por sus formas o sus temas,
después si quieren me cobran.

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Décimas de Tabaré Vázquez y la enseñanza del chino

De visita por la China
nuestro señor presidente,
hizo un anuncio, sonriente,
y es que el país se encamina
y el Plan Ceibal le destina
sus recursos al gran fin
de enseñar el mandarín
a jóvenes uruguayos
quienes, rápidos cual rayos,
absorberán tal confín.

Hace un tiempo estuvo en Francia
nuestro primer mandatario
y a francos destinatarios
con franqueza y elegancia,
como un vino que se escancia,
prometió enseñar francés
puesto que esa legua es
vehículo de cultura,
de medicina y dulzura
y del golero Barthez.

Profesores de Español
reunidos en asamblea
pergeñaron una idea
que gritaron como un gol:
recordaron aquel sol
de una extensión tan tamaña
que bañaba la maraña
de un Imperio de Borbones
y, en concreto, le proponen
a Vázquez un viaje a España.

Por su parte, ante el albur,
proponen otras temáticas,
la gente de matemáticas
paga el vuelo a Singapur
incluyendo el city tour
y aprovechan la ocasión
para hacer su petición
de que en Finladia pasee
y prometa cuando esté
enseñar educación.

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Hallado en un cuerpo

Breve nota introductoria.

En las bases del concurso Onetti figuraba un inciso según el cual se preveía otorgar menciones a aquellas obras que abordaran temáticas de género y diversidad. Eso me parecía un extremo ridículo de lo políticamente correcto. Resolví que tenía que protestar de un modo divertido, por lo cual escribí el primero de los textos que se pueden leer en el minilibro de poemas que presento a continuación. Es cierto que empecé con una mueca irónica pero una cierta sensación me fue ganando, por lo que terminó siendo otra cosa, algo así como una autobiografía en breves textos de un personaje muy particular.

1

Soy puto,
negro,
pobre,
fronterizo,
bailo mal,
no sé cantar,
tengo barba larga,
olor a chivo,
unos cartones,
un vino
y una foto
autografiada
por el más lindo,
escribo para él,
para algo habré
aprendido
a escribir,
creo que más
que nada
soy poeta,
lo he dicho
y se han reído,
se discrimina
al artista.

2

Lo entendí
cuando me echaron
de la comparsa
“De acá.”
Dijeron que ya tenían
vedettes suficientes
y yo dije que mi puesto
era de puto nomás
y ellos me dijeron
que con mis barbas
mejor me probara
en el primer circo
que pasara por el pueblo,
argumenté que podía
dar una mano
de letrista
y terminé escribiendo
versos tristes
en el río,
acariciando las lonas
de camión
que son mi casa.

3

De gurisote
le robaba la ropa a mi madre,
los perfumes, las caravanas.
Vendía las cosas para comprar
vino y convidar a Washington,
uno del barrio que me gustaba
y algunas veces, en pedo,
me hacía feliz.
Pero después no me saludaba
y hasta hoy se hace el bobo,
yo le contaría a la mujer
pero nadie le cree a un pobre
poeta.

4

En la plaza del pueblo, un día,
me puse a gritar mi poesía,
mis versos más sentidos,
mis dolores, mis entrañas,
las raíces de las muelas
que mastican mi rabia,
las miradas que siempre
me esquivaron, me censuraron,
me puse a decir palabras
como cascotazos,
me puse concreto,
actué,
y tiré cascotazos
a la iglesia,
a la intendencia
y a la jefatura,
tan rosadita ella,
y esa noche conseguí
un lugar donde quedarme,
era mejor el calabozo
que el río
con esos fríos.

5

Esa noche eran muchos,
me acuerdo de las caras,
las voces desencajadas
que decían que era
lo que yo quería
y no era eso lo que yo
quería decir, no,
no.

6

El día que probé porro
por primera vez
fue en el río,
de mañana.
De tarde
anduve por unos asuntos
en la vuelta del Cementerio,
que está del otro lado
del pueblo,
y me dijeron
falopero
y lo otro
de siempre,
escribí un poema muy triste
que se me fue en una
de esas crecidas.

7

Hacía changas,
cuando había.
Leña, carpir,
cargar, descargar.
Tuve un tiempo un laburo
con un zapatero viejo.
Alguna vez nos buscamos
entre el olor penetrante
de la cola y unos cueros.
Podría decir
que lo quise,
él no;
y está muerto.

8

El Las Vegas ya no tenía
mujeres, la gente
le agregaba una letra.
Estuve un tiempo.
Era más aliviado
que montear.
Trabajaba poco.
Preferían a la Yamila,
a la Valentina,
al Madonna,
al Xuxa.
Un día cerró,
había habido
muchos puteríos.

9

Anduve por otros pueblos
algunos años,
por las rutas.
Un día, por Tacuarembó,
uno me dijo
que nunca había visto
un vagabundo puto.
Y poeta menos,
agregué.

10

No sé cómo volví
al pueblo pero fue
como nacer de nuevo.
El hospital era lo más
blanco que he visto,
y frío.
No sé de qué
me operaron,
me fui con
una muda
que me dieron.

11

Lloré de tardecita
en el río.
Los mosquitos
me trataron igual
que a todos.

12

El sexo
ya era.

13

Tengo barba como
yerba de pajarito,
me siento un árbol
más del monte.
Me quedo quieto
y se me posan
los pajaritos.
Mi sueño es
entregarme
y tener un nido
de hornero
en un brazo.

14

La gente que merodea
el monte me mira
con cara de asco,
se ve que no les gusta
la naturaleza,
la humana tampoco.

15

En mi casa del río
guardo una revista
GeoMundo,
de esas ya no hay,
tiene una foto
de un guardaparques
canadiense
hermoso.
A veces
sueño.

16

No sé si alguien del pueblo
me quiso, es cierto
que no me pegaron
como en el mío,
ni lo otro,
pero me han hablado
mucho en silencio,
hay días de sol
en que pienso
que me confunden
con un espinillo.

17

Uno que era político
tenía un programa
en el canal local,
hacía adivinanzas
con una caja
de cartón,
a ver qué bicho
había.
Yo fui al concurso
de talentos.
Recité.

18

Vinieron unos muchachos.
Hablamos
de mi vida,
leí unos poemas
que todavía me quedan,
les interesaron los
que escribí en hojillas.
Tenían una cámara
y un micrófono
peludo.

19

Empezó a llegar gente.
Uno dijo que era
de la Dirección de Cultura,
otro de Desarrollo Social.
No sé qué querían,
a mí no me interesaba,
si ya eché
raíz.

20

Organizaron una peña
con cantores y poetas.
Recité el poema
de mi vida.
Tuvo sentido
en medio del silencio.

21

Hace tiempo
que no me dicen puto,
ni negro, ni sucio.
Tendría que mirarme
al espejo,
que hace tiempo
no veo uno.
Me parece que todavía
soy humano
porque a veces
como.

22

Paso días
con los pies
enterrados.
Bailo
al ritmo
de un sauce
que me mira.
Nos besamos,
hacemos
el amor.
Qué ramas
fuertes.

23

Morir,
ir muriendo,
es una digestión
suave y lenta,
prefiero que sea
en primavera
porque es
brotar.

24

Todos los poemas
de estas hojillas
son mi biografía.
Yo era uno.
Ahora soy casi
uno
con todo.
Qué diferencias
puede haber
con el que solo
ve
diferencias.

25

Alterno fumarme
uno
y escribirme
uno.
Sé que terminaré
cuando caiga
mi última
hoja.

26

Para mi lápida
en el tronco
de mi árbol:
aquí yacía
uno que amó
a los hombres
que no lo amaron,
cristo pobre
cuyas dos mejillas
son la otra.

27

Es la última hoja,
luz blanca
con sombra
de ramerío
del monte
de palabras,
florcitas.
Me acuerdo
de cuando nací.
No más.

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Décimas sin título

raulsendic

Vice.

Citado por la Justicia,
a instancias de un abogado,
el día de hoy se ha presentado
de forma tribunalicia
según rezan las noticias,
el vicepresidente
sin un título vigente,
ahora es hecho probado
que el hombre no es licenciado,
lo sospechaba la gente.

Ahora se ha titulado,
por más señas con honores,
mis señoras y señores,
o de tremendo tarado
o falsario redomado,
la confianza está maltrecha
por muchas cosas mal hechas,
no lo salvan ni mil fianzas
y no es juego ni acechanza
que haya hecho la “derecha”.

Este hecho significa
que no restan esperanzas
ni retazos de confianza,
no es ninguna cosa chica
ya que esta mentira implica
el descrédito total
y una huelga general
de amor a la democracia,
se avecina una desgracia
como ya vimos igual.

Todo es cuestión de adeene,
político por genética
pero carente de ética,
no es muy valioso este nene,
su lugar no se sostiene,
debe dejar su sillón
de elevada posición,
tampoco podrá cambiar
el adeene nuclear
de la pobre educación.

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